Mostrando entradas con la etiqueta Para Cuarto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Para Cuarto. Mostrar todas las entradas

martes, 16 de octubre de 2012

Estados Unidos prosperity y contradiciones + crisis del petróleo


Emilio La Parra López y Juan Francisco Fuentes - Historia Universal Del Siglo 20


Aunque el Estado de bienestar no tuvo nunca en Estados Unidos las dimensiones que alcanzaría en Europa, en la política norteamericana se dio, sin embargo, un fenómeno característico del viejo continente en la llamada Edad dorada, una suerte de pacto no escrito en virtud del cual la izquierda del sistema -la socialdemocracia en Europa, los demócratas en Estados Unidos- asumía hasta sus últimas consecuencias el discurso atlantista y anticomunista de la Guerra Fría, mientras la derecha -los republicanos en Estados Unidos, la democracia cristiana o los conservadores en Europa- hacían suyos el Estado de bienestar y la política social y fiscal que de él se derivaba. Así lo indican algunas medidas sociales adoptadas durante el doble mandato de Eisenhower: nueva ampliación de la seguridad social, extensión del seguro de desempleo a cuatro millones de nuevos beneficiarios, aumento del salario mínimo, subvenciones a los agricultores, ayudas a la construcción de viviendas sociales, programa federal de construcción de carreteras, etc. La creación en 1953 de un departamento ministerial de sanidad, educación y bienestar, que sería dirigido por una mujer, daba ya la pauta de una política social activa que algunos miembros del partido republicano consideraron más propia de una administración demócrata que republicana.
No es de extrañar que la tendencia de los poderes públicos a generalizar y reforzar los derechos sociales, así como la creciente terciarización del aparato productivo y el consiguiente desarrollo de una clase media acomodada, se tradujeran en un estancamiento de la afiliación sindical y en una orientación cada vez más conservadora y corporativista de los grandes sindicatos norteamericanos. El hecho de que en 1956 el número de empleados y oficinistas superara por primera vez al de los trabajadores industriales indica la profundidad de los cambios sociales que se estaban produciendo en Estados Unidos y, en general, en el mundo occidental. No debe sorprendernos, por ello, dada la importancia electoral de esos sectores intermedios y acomodados de la sociedad, que las diferencias políticas y programáticas entre los dos grandes partidos se fueran reduciendo hasta el punto de que sus propuestas llegaran a ser equivalentes e intercambiables. Así, mientras en las elecciones presidenciales de 1956 el presidente Eisenhower consiguió su reelección con una cómoda victoria sobre el candidato demócrata -35.590.000 votos por 26.000.000-, en las legislativas de ese mismo año los demócratas consolidaron su mayoría en el Congreso: 233 escaños por 200 de los republicanos en la Cámara de Representantes o cámara baja en el sistema parlamentario norteamericano, y 49 senadores demócratas por 47 republicanos en la cámara alta.
Mención aparte merecen tanto la política contra la segregación racial como los disturbios que, por tal motivo, se produjeron en Estados Unidos a lo largo de estos años en una escalada de movilizaciones y represión que llegaría a su apogeo en la década siguiente. La segregación estaba siendo sometida en los últimos años a una selectiva revisión por parte de los distintos poderes federales. Así, la abolición por Truman, en 1948, de la segregación en el ejército, y, por tanto, la integración de negros y blancos en las mismas unidades sin distinción de raza, supuso un avance de indudable trascendencia y de cierto riesgo, teniendo en cuenta la mentalidad conservadora de los mandos del ejército, muchos de ellos originarios de los estados del Sur. Pero el principal desencadenante de esta nueva fase en la vieja lucha contra la segregación fue la sentencia del Tribunal Supremo en 1954 en favor de la integración racial en las escuelas, pues, según la sentencia, la separación de blancos y negros en las escuelas públicas dejaba a estos últimos en inferioridad de condiciones. Tal como ocurriría en situaciones similares en los años sesenta, el problema se produjo por la resistencia de las autoridades de algunos estados del Sur a cumplir la sentencia. El caso más grave tuvo lugar en Arkansas en la apertura del curso 1957-1958, cuando el propio gobernador del Estado impidió que los alumnos negros pudieran entrar en las escuelas de Little Rock, la capital del Estado. El presidente Eisenhower tuvo que enviar tropas federales para restaurar el orden, proteger a los negros y hacer cumplir lo dispuesto por el Tribunal Supremo. El caso planteó un grave problema institucional al enfrentar abiertamente a la autoridad federal y al gobernador del Estado, que fue reelegido poco después de estos hechos con el apoyo mayoritario de la población blanca. Cuatro años más tarde, menos del 7% de los niños negros estaban escolarizados en escuelas integradas, y, todavía en 1963, la célebre sentencia contra la segregación en las escuelas seguía sin cumplirse en los principales estados sureños.
Pero el conflicto institucional era sólo una parte del problema. Amplios sectores de la población blanca se movilizaban violentamente para impedir el ejercicio por parte de los negros de los derechos que les reconocían los tribunales, como cuando en 1956 estudiantes y ciudadanos blancos se opusieron a la admisión en la Universidad de Tusca-Ioosa, Alabama, de una estudiante de color. La limitación objetiva de los derechos de los negros afectaba también a sus derechos electorales, que en los estados del Sur se veían frecuentemente conculcados por diversos procedimientos como, por ejemplo, por la exigencia del pago de un impuesto (poll tax) como requisito imprescindible para poder votar. Se entiende, así, que, a principios de los años sesenta, sólo el 6, 1 % de los negros del Estado de Mississippi en edad electoral y el 13,7% de los de Alabama se inscribieran en el censo. En los otros estados sureños, los negros inscritos llegaban, como mucho, al 40% de los electores potenciales.
Todo ello contribuyó a desarrollar en la población negra una conciencia colectiva que iba tomando forma por impulsos de muy diversa índole -el reconocimiento por los tribunales de sus derechos civiles, pero también la persistencia de una fuerte discriminación cotidiana-, y que se fue traduciendo en gestos individuales de un enorme simbolismo, como el que en 1955 protagonizó en Montgomery, Alabama, una mujer negra que se negó a respetar la segregación racial en los autobuses públicos. La lucha contra el racismo avanzaba, pues, en un doble frente: de un lado, la batalla jurídica que se libraba en los tribunales contra los residuos legales de la discriminación y, de otro, la movilización pacífica -sentadas, boicots, manifestaciones- de sectores cada vez más numerosos de la población negra, muy influidos por la experiencia del Tercer Mundo y por algunos de sus líderes en su emancipación del secular dominio del hombre blanco. Conviene recordar que entre 1957 y 1965 treinta y seis antiguas colonias africanas alcanzaron la independencia y se convirtieron en estados soberanos. La presencia de representantes afroamericanos en la Conferencia de Bandung ilustra esa conexión entre ambos movimientos, lo mismo que el ejemplo que Gandhi y su no-violencia aportaron a los principales líderes negros norteamericanos, como el joven Martin Luther King. La lucha contra la segregación racial constituye, junto a la génesis de la guerra de Vietnam, una parte fundamental del legado que la era Eisenhower dejará para la década siguiente.
Un factor que, con los ya señalados, intervino decisivamente en la toma de conciencia de la población negra fue el aumento a lo largo de los años cincuenta de las desigualdades laborales y económicas entre blancos y negros. Estos últimos fueron las principales víctimas de las disfunciones del sistema económico, que sufrió varios amagos de recesión durante la posguerra, pese al buen tono general de la economía norteamericana. El paro de los trabajadores negros, empleados sobre todo en el sector industrial y en los oficios menos cualificados, llegó al 12,6% en 1958 y se estabilizó en torno al 10% en los años siguientes, lo que equivalía al doble de la tasa de desempleo de los trabajadores blancos y a más del doble del paro registrado entre los negros a principios de la década (Adams, 1985, 364). Su nivel de renta sufrió asimismo un paulatino deterioro, que resultaba más llamativo por contraste con el inusitado bienestar del que disfrutaban las clases medias blancas desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
Los años cincuenta marcaron el apogeo del American way of life, antes de que los movimientos juveniles y contestatarios de los sesenta pusieran en crisis este modelo de vida, aunque el movimiento beatnik y algunos iconos de gran impacto popular, como los actores James Dean y Marlon Brando, encarnación de un temprano inconformismo juvenil, anticiparían la futura revuelta contra la sociedad de la opulencia. El bienestar material transformó radicalmente la vida cotidiana y el propio paisaje de las ciudades estadounidenses hasta crear un estereotipo del estilo de vida americano, profusamente divulgado por el cine, la televisión y la publicidad, que ha perdurado hasta nuestros días. Precisamente, la publicidad se convirtió en un fiel indicador del triunfo de la sociedad de consumo y de sus iconos más representativos. Entre los grandes clientes de las firmas publicitarias estaban, naturalmente, los fabricantes de automóviles, como la General Motors, que gastó 162 millones de dólares en publicidad en 1955. Mucho más modesta, pero no menos significativa, es la inversión que, por el mismo concepto y en el mismo año, hizo la marca Alka-setzer -nueve millones de dólares-, todo un síntoma de uno de los males inherentes a la sociedad de la opulencia: el problema de digerir tanta abundancia (Adams, 1985, 367). El boom del sector publicitario resulta revelador, asimismo, del imparable crecimiento del sector terciario, en detrimento de las actividades económicas más tradicionales, y de la omnipresencia de los modernos medios de comunicación audiovisual, algunos de ellos incorporados al automóvil, como la radio y, en cierta forma, el cine, gracias a los grandes recintos al aire libre.
Estados Unidos vivió la llamada Edad dorada -un fenómeno que, como hemos visto, afecta a todo el mundo desarrollado- como una época de extraordinario bienestar, ensombrecida por las tensiones raciales, por la existencia de grandes bolsas de paro y de pobreza, sobre todo entre los negros, y por los temores derivados de la Guerra Fría. En 1958, un discípulo de Keynes, llamado a ser también un clásico de la economía mundial, John Kenneth Galbraith, formuló un certero diagnóstico de la sociedad norteamericana en su libro La sociedad de la abundancia, un título que es una definición en sí mismo del estado de un país que aún no había probado los sinsabores de la Guerra de Vietnam y del cambio generacional de los sesenta y que disfrutaba de un liderazgo incontestable que iba más allá incluso de los límites del mundo occidental, como prueba el hecho de que en 1955, con un 6% de la población del planeta, Estados Unidos dispusiera del 50% de la riqueza mundial. Otros datos resultan igualmente elocuentes. La producción de energía eléctrica se incremento en un 340% entre 1940 y 1959 como consecuencia del crecimiento económico, del espectacular aumento de la población del país, que pasó de 123 millones en 1940 a 179 en 1960, y de la irrupción de los electrodomésticos en la mayoría de los hogares norteamericanos: en 1956, el 81% de las familias disponía de televisor, el 96% de frigorífico, el 67% de aspiradora y el 89% de lavadora. En 1960, había en Estados Unidos un automóvil por cada 2,92 habitantes. No cabe duda de que la sociedad de la abundancia es, pese a la persistencia de graves desigualdades sociales y raciales, una expresión representativa de toda una realidad cotidiana.
El rey de los electrodomésticos era, sin duda, el televisor, que alcanza su primera madurez a finales de los cincuenta. Lo indica el crecimiento que experimentó el número de receptores -45 millones en 1960 y una estimación de cinco horas de consumo diario por familia-, pero también el papel estelar que se le atribuyó en las elecciones presidenciales de 1960 que dieron la victoria a John F. Kennedy. Ese protagonismo de la televisión es uno de los factores que hacen de las presidenciales de aquel año uno de los principales hitos de la historia electoral de Estados Unidos.
Otras circunstancias que dieron especial relieve a aquellas elecciones fueron la personalidad legendaria del vencedor la vuelta de los demócratas al poder y el cambio de ciclo -cambio generacional, por lo pronto- que representó la victoria de Kennedy.

(...)

Consecuencias sociales y económicas de la crisis del petróleo
La posibilidad de que los países árabes utilizaran el petróleo como arma de guerra en su conflicto con Israel la había planteado ya Kuwait en enero de 1973. Ese mismo año, Arabia Saudí había advertido a Estados Unidos sobre tal eventualidad. Todo ello se producía en una fase de claro recalentamiento de las economías occidentales, que estaban viviendo el fin de una larga etapa expansivo y el comienzo de un cambio de ciclo que había empezado a manifestarse en la caída de los beneficios empresariales y en las turbulencias monetarias desatadas en 1971 con el fin de la convertibilidad del dólar en oro y la devaluación de la divisa norteamericana. La política adoptada a finales de 1973 por los países exportadores de petróleo (OPEP) fue el detonante final de la crisis de todo un modelo de desarrollo aplicado en las últimas décadas por las economías industrializadas.
El aumento de los precios del petróleo, consecuencia del acuerdo de los países exportadores para recortar su producción, se produjo de forma escalonada en los últimos meses de 1973. Aunque la iniciativa la llevaban los países árabes, por los motivos políticos ya señalados, pero también por razones económicas, otros miembros de la OPEP se sumaron con entusiasmo a una estrategia que revalorizaba de forma espectacular el status internacional de muchos países del Tercer Mundo, que se vieron en disposición de sacar el máximo partido a sus recursos naturales. Venezuela, por ejemplo, decidió aumentar en un 56% sus precios y reducir su producción sólo en un 5%. Algunos historiadores han llegado a calificar este fenómeno como una "segunda descolonización", es decir, como el momento en que las antiguas colonias, tras su emancipación política, se convertían finalmente en dueñas de sus propios recursos.
El 4 de noviembre de 1973, la OPEP acordaba una nueva subida del barril de petróleo de 4,8-a 8,9 dólares -el precio anterior a la crisis estaba en torno a los tres dólares- y una reducción de la producción en un 25%. Mientras tanto, los países europeos y Japón, que, a diferencia de Estados Unidos, carecían en su mayoría de recursos petrolíferos, empezaron a trasladar a sus economías las consecuencias del alza del petróleo. El aumento imparable del precio de la gasolina abriría los ojos de los consumidores ante el fin de una era de abundancia y bienestar, cuyo máximo exponente había sido precisamente el automóvil. Esta última circunstancia había generado en las sociedades desarrolladas una gran dependencia del petróleo, y, por tanto, hacía del precio final de sus derivados, fijado por los gobiernos y sujeto a una fuerte fiscalidad, una cuestión políticamente muy delicada. La resistencia de las autoridades occidentales, temerosas de la impopularidad de tal medida, a repercutir las alzas sobre los consumidores tuvo mucho que ver con los efectos multiplicadores de la crisis en el conjunto del sistema económico.
La adopción de las primeras medidas de austeridad, tras una nueva alza de los precios en vísperas de las Navidades de 1973, alimentó el síndrome de la escasez que empezaba a extenderse entre la opinión pública occidental, pero preparó también el cambio de mentalidad necesario para afrontar una crisis económica que no había hecho más que empezar. Durante años, el problema del petróleo siguió gravitando muy negativamente sobre las economías occidentales, habituadas hasta entonces a disponer de energía barata: entre el principio y el final de la crisis energética (1973- 1980), el precio del barril pasó aproximadamente de 3 a 41 dólares -o de 3,73 a 33,5 si se tiene en cuenta la depreciación del dólar (Skidelsky, 1998, 59)-. La segunda crisis del petróleo, iniciada en 1979, tuvo un carácter muy aparatoso, pero fue mucho menos duradera que la primera y dio lugar muy pronto al cambio de tendencia, con precios a la baja, que presidirá la década de los ochenta. En su origen no había estado, como en 1973, una decisión política concertada por los países de la OPEP, sino el pánico de los países importadores ante un eventual desabastecimiento del mercado.
Como contrapartida al aumento del precio del crudo, las políticas de austeridad y la explotación de energías alternativas provocaron entre 1973 y 1985 un descenso del 40% del consumo de petróleo en Europa occidental, consciente de los riesgos de todo tipo que acarreaba su dependencia del oro negro. No es extraño que la opinión pública viera con creciente simpatía el desarrollo de la energía nuclear, que muchos contemplaban como una solución definitiva, al mismo tiempo limpia y segura, al problema de la energía. Si en 1977, el 37% de los franceses se declaraba partidario de la energía nuclear, sólo dos años después la cifra alcanzaba el 54% (Droz y Rowley, 1992, 71). El desarrollo del ecologismo y el desastre de la central rusa de Chernobil no tardarían en invertir esta tendencia.
El cambio de ciclo iniciado en 1973 se tradujo muy pronto en inflación, déficit público, crisis industrial y desempleo. La traslación de este escenario a la vida cotidiana de las sociedades occidentales tuvo como consecuencia el redescubrimiento de la escasez, después de varias décadas de una abundancia que parecía no tener fin. Escasez y carestía del petróleo y escasez y degradación del trabajo. Además, la inflación trajo consigo un descenso de la capacidad adquisitiva de aquellos trabajadores que conservaban su empleo. En 1974, la inflación media en los países desarrollados se situó en torno al 13,5%, frente al 6% o el 7% de los años anteriores. En Japón, sin embargo, donde, al contrario que en la mayoría de los países desarrollados, se repercutió sobre los consumidores la totalidad de la factura energética, la inflación llegó al 24%, la misma tasa que Gran Bretaña un año después. En 1974, el PNB japonés tuvo una caída del 3,5%, frente al 10,2% de crecimiento en 1973. Se perfilaba así un escenario poco común que combinaba estancamiento económico con alta inflación, considerada por lo general un efecto secundario de la hiperactividad económica, lo que, evidentemente, no era el caso. El término estanflación, tomado del inglés (stagflation), sirvió para definir esa insólita concurrencia de precios altos y contracción de la demanda, fruto de la baja actividad económica.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Conferencia de BANDUNG


Conferencia de Bandung


Se celebró entre el 18 de abril y el 24 de abril de 1955 en Bandung, Indonesia, con el objetivo de favorecer la cooperación económica y cultural afroasiática, en oposición al colonialismo y el neocolonialismo de las antiguas metrópolis y los Estados Unidos, así como a su inclusión dentro del área de influencia exclusiva de la Unión Soviética.
Se acordaron una serie de principios que debían guiar las relaciones internacionales de los integrantes del Movimiento de Países No Alineados, fundado en su espíritu en esta conferencia:
Libertados de la desconfianza y del miedo y dando pruebas de su buena voluntad mutua, las naciones deberían ser tolerantes, vivir en paz en un espíritu de buena vecindad y desarrollar una cooperación amistosa, acorde con los siguientes principios:
1. Respeto por los derechos fundamentales del hombre y para los fines y principios de la Carta de las Naciones Unidas.
2. Respeto para la soberanía y la integridad territorial de todas las naciones.
3. Reconocimiento de la igualdad de todas las razas y de todas las naciones, grandes y pequeñas.
4. Abstención de intervenciones o interferencia en los asuntos internos de otros países.
5. Respeto al derecho de toda nación a defenderse por sí sola o en colaboración con otros Estados, en conformidad con la Carta de las Naciones Unidas.
6. Abstención de participar en acuerdos de defensa colectiva con vistas a favorecer los intereses particulares de una de las grandes potencias. b) Abstención por parte de todo país a ejercitar presión sobre otros países.
7. Abstención de actos o de amenaza de agresión y del uso de la fuerza en los cotejos de la integridad territorial o de independencia política de cualquier país.
8. Abstención del ejercicio de presiones entre cualquier potencia
9. Solución de todas los conflictos internacionales por medios pacíficos, como tratados, conciliaciones, arbitraje o composición judicial, así como también con otros medios pacíficos, según la libre selección de las partes en conformidad con la Carta de las Naciones Unidas.
10. Promoción del interés y de la cooperación recíproca.
11. Respeto por la justicia y las obligaciones internacionales

LA DESCOLONIZACION DEL TERCER MUNDO
“La conferencia afroasiática ha discutido los problemas de los pueblos dependientes y del colonialismo, y de los males derivados del sometimiento de los pueblos a la sujeción del extranjero, a su dominio y a su explotación. La Conferencia está de acuerdo:
1-En declarar que el colonialismo, en todas sus manifestaciones, es un mal al que debe ponerse rápidamente fin.
2-En declarar que la situación de los pueblos, sometidos al yugo extranjero, a su dominio y a su explotación, constituye una negación de los derechos fundamentales del hombre, es contraria a la Carta de las Naciones Unidas, y es un obstáculo para la consolidación de la paz y la cooperación mundiales.
3-En declarar que apoya la causa de la libertad y de la independencia de estos pueblos.
4-Y en hacer una llamada a las potencias interesadas para que acuerden la libertad y la independencia de tales pueblos.”
Comunicado final de la Conferencia de Bandung,21 de abril de 1955.

1.-Imagina que eres uno de los gobernantes que participaron en la conferencia de Bandung.
a) Elabora un mensaje, dirigido a tu pueblo, explicando la importancia de respetar los principios expuestos en las Declaraciones de la Conferencia.
b) Explica la posición de la conferencia con respecto a la Guerra Fría
c)¿Qué problemas deciden enfrentar los participantes de esta Conferencia?
d) ¿Porquè estos países “independientes” rechazan el “colonialismo”?

sábado, 21 de julio de 2012

La guerra de las galaxias
Este era el plan de los Estados Unidos para un eventual ataque soviético. Los satélite interceptarían la trayectoria de lo misiles Soviéticos para destruirlos en el aire. La información para la defensa estaría dispersa en diferentes bases de la OTAN en todo el mundo para permanecer operativa aun en caso de ataque a una de elllas. Este es el origen militar de Internet

jueves, 19 de julio de 2012

Vivienda en la URSS

A mis alumnos de cuarto les debía este dibujo isométrico de un dupex de la URSS. Son dos apartamentos de tres pisos pero cada uno tiene una distribución diferente. cocina y comedor en el medio y dos dormitorios arriba y uno abajo el de la derecha, cocina y comedor en el medio y un dormitorios arriba y dos abajo en de la izquierda (el baño bajo la escalera)

miércoles, 4 de julio de 2012

miércoles, 13 de junio de 2012

guerra de vietnam

Guerra de Vietnam
Conflicto en la península de Indochina que tuvo lugar entre mediados de los cincuenta y mediados de los setenta y que enfrentó a los EE.UU. y el gobierno de Vietnam del Sur  por un lado, contra Vietnam del Norte y las guerrillas comunistas que actuaban en Vietnam del Sur por otro. La guerra terminó extendiéndose también a Laos y Camboya. La guerra del Vietnam fue la más larga de la historia norteamericana, supuso para este país una experiencia de fracaso y frustración, constituyendo, sin lugar a dudas, el más serio fracaso de EE.UU. en la guerra fría.
El inicio de la implicación americana se remonta a inicios de los cincuenta cuando apoyaron los desesperados intentos de Francia por mantener su presencia colonial en Indochina frente a las fuerzas comunistas del Vietminh. La derrota francesa y los Acuerdos de Ginebra de 1954, que consagraron la partición de Vietnam en dos, llevaron a que Washington volcara su apoyo en el régimen anticomunista de Vgo Dinh Diem en Vietnam del Sur que hacía frente al Vietnam del Norte comunista, apoyado por la URSS.
La corrupción de Diem hizo a su régimen crecientemente impopular y finalmente fue derrocado y asesinado por sus propios militares en 1963. Mientras tanto se había creado en Vietnam del Sur el Frente Nacional de Liberación (FNL) donde se aglutinaba toda la oposición incluyendo los comunistas.
En 1964, la situación parecía desesperada para Vietnam del Sur. EE.UU., alegando como justificación el incidente de Tonkín contra su destructor Maddox el 2 de agosto de 1964, inició una intervención abierta. Se pasó de 4000 soldados norteamericanos en 1962 a casi 500.000 en 1967. Los bombardeos masivos, el uso de agentes químicos, la crueldad de la primera guerra retrasmitida por los medios de comunicación hicieron enormemente impopular la política de EE.UU. en el Tercer Mundo, el bloque comunista y en partes significativas de la opinión pública occidental. Dentro del propio país, la oposición a la guerra se extendió entre la juventud ligándose a movimientos contra el sistema, como el movimiento "hippie".
Tras la ofensiva vietnamita del Têt en 1968, el presidente Johnson decidió el progresivo desvinculamiento del conflicto y la búsqueda de una solución negociada. Tras una compleja fase de negociaciones y enfrentamientos militares, se firmó en París en enero de 1973 un acuerdo de paz. En agosto de 1973, el Congreso norteamericano prohibió cualquier reanudación de la intervención norteamericana. La retirada de las tropas estadounidenses hizo que el régimen de Vietnam del Sur se derrumbara inmediatamente. La ofensiva final comunista tuvo lugar en la primavera de 1975. El 17 de abril, Phnom Penh cayó en manos de los Khmers Rojos y el 30 los comunistas tomaron Saigón. La guerra había terminado.
La derrota supuso un verdadero trauma para EE.UU. 58.000 muertos, 300.000 heridos, centenares de miles de soldados con una amplia adicción a las drogas y con serios problemas de adaptación a la vida civil, el orgullo de potencia herido... Lo que se vino a denominar el "síndrome de Vietnam" supuso en el corto plazo una gran renuencia a la intervención militar exterior por parte de la potencia norteamericana.
http://www.historiasiglo20.org/GLOS/vietnam.htm

sábado, 12 de mayo de 2012

8 definiciones de guerra fría


PREGUNTAS CLAVES:
  1.  ¿Cuál es el significado del conflicto Guerra Fría?
  2. ¿Quiénes son los protagonistas de este conflicto?
  3. ¿Entre que años se desarrolla la Guerra Fría?
  4. ¿Cuáles son las principales características dela Guerra Fría?

Documento Nº 1 “La Guerra Fría es la forma procedente del agresivo comunismo mundial, de la confrontación político-espiritual y psicológico-propagandística con el mundo no-comunista. En la Guerra Fría, el comunismo mundial quiere, en primer lugar, dominar la conciencia de las masas. Por tanto, el mismo trata de que su influencia penetre en todos los ámbitos vitales de la sociedad en los Estados no-comunistas. La meta suprema de la guerra fría radica en el completo dominio, descubierto u oculto, del mundo no comunista. A tal efecto se utilizan preferentemente medios no-militares. No obstante, de vez en cuando también puede recurrirse a medios militares. Los éxitos comunistas en la Guerra Fría pueden conducir a situaciones revolucionarias” Fuente:Manual de Temas Militares de la República Federal Alemana, Alemania Federal, 1963. (En: Pereira Castañeda, Juan, Ob. Cit., Página 13)
.
Documento Nº 2 “La Guerra Fría constituye un rumbo político agresivo que tomaron los círculos reaccionarios de las potencias imperialistas, bajo la dirección de Estados Unidos e Inglaterra, a raíz de la Segunda Guerra Mundial 1939-1945 (…) La Guerra Fría esta orientada a no permitir la coexistencia pacífica entre Estados de diferentes sistemas sociales, a agudizar la tensión internacional y a crear las condiciones para el desencadenamiento de una nueva guerra mundial (…) En la práctica la política de Guerra Fría se ha hecho patente en la creación de bloques político-militares agresivos, en la carrera de armamentos, en el establecimiento de bases militares en el territorio de otros Estados, en la histeria de la guerra, en la intimidación de los pueblos amantes de la paz (…), en la desorganización de las relaciones económicas pacíficas, en los intentos de sustituir por la violencia y la dictadura las normas generalmente reconocidas de las relaciones diplomáticas entre los Estados”. Fuente: Gran Enciclopedia Soviética, Moscú 1970. (En: Pereira Castañeda, Juan, Ob. Cit., Página 16)
.
Documento Nº 3 La Guerra Fría es el enfrentamiento entre soviéticos y norteamericanos, motivado por sus ambiciones e intereses contrapuestos, por el choque entre dos ideologías de pretensión universal, encarnadas cada una de ellas en un estado con poder suficiente para hacer de él un candidato a la hegemonía.La Guerra Fría es la mayor guerra de todos los tiempos. No ciertamente la que ha costado más vidas, Gracias a Dios, aunque su pretendida frialdad no debe deslumbrarnos, es la primera en la que se ha puesto en juego el dominio del mundo entero e incluso del espacio circundante, la primera que ha enfrentado, por encima de interese y pasiones a dos recetas de una bondad automática y universal. Sería ridículo plantearla como una lucha entre el bien y el mal. …Cada uno se ha ido acostumbrando a ver en el adversario un fuera de la ley contra quien todos los golpes estaban permitidos. El milagro es que haya podido establecerse entre estos dos mundos así enfrentados, una especie de coexistencia y que paulatinamente el diálogo y el esfuerzo de comprensión, hayan ido suplantando al ataque. Hay que reconocer que el mérito corresponde especialmente a los armamentos nucleares. La guerra fría ha cortado en dos pedazos ciudades y países, ha creado y destruido naciones, ha puesto las armas en manos de decenas de millones de hombres, ha acabado con centenares de miles de ellos, ha suscitado entusiasmo, sufrimientos y miedos… sin duda no podría haber sido evitada.Fuente: Andre Fontaine, Historia de la Guerra Fría, Editorial Luis Caralt, Barcelona 1970. Página 8. (El autor de la obra es francés y la primera publicación de esta obra se realizó en Francia el año 1970)  
.
Documento Nº 4 “El concepto Guerra Fría es de origen norteamericano. Lo inventó en 1947 el periodista Herbert B. Swope para su uso en un discurso del senador Barnard Baruch. Lo recogió otro periodista Walter Lipman que lo popularizó en una recopilación de sus artículos titulada La Guerra Fría. Estudio de la política exterior de los Estados Unidos. A finales de los años cuarenta la expresión había ganado carta de naturaleza y se utilizaba para designar al complejo sistema de relaciones internacionales de la posguerra, la pugna entre las dos superpotencias por la hegemonía mundial y la aparición de un abismo de hostilidad y temor entre los dos grandes bloques geopolíticos” Fuente: Gil, Julio, La Guerra Fría: La OTAN frente al Pacto de Varsovia, Editorial Siglo XXI Madrid 1998. Página 7
.
Documento 5: La Guerra Fría Los cuarenta y cinco años transcurridos entre la explosión de las bombas atómicas (1945) y el fin de la Unión soviética (1991) no constituyen un periodo de la historia homogéneo y único… Sin embargo, la historia de este periodo en su conjunto siguió un patrón único marcado por la peculiar situación internacional que lo dominó hasta la caída de la URSS: El enfrentamiento constante de las dos superpotencias surgidas de la segunda guerra mundial, la denominada Guerra Fría. “La guerra no consiste sólo en batallas, o en la acción de luchar sino que es un lapso de tiempo durante el cual la voluntad de entrar en combate es suficientemente conocida” (Hobbes, capítulo 13) La guerra fría entre Estados Unidos y la URSS fue un periodo de tiempo con esas características. Generaciones enteras crecieron bajo la amenaza de un conflicto nuclear global que, tal como creían muchos, podía estallar en cualquier momento y arrasar a la humanidad. La singularidad e la guerra fría estribaba en que, objetivamente hablando, no había ningún peligro inminente de guerra mundial. Más aun: pese a la retórica apocalíptica de ambos bandos, sobre todo del lado norteamericano, los gobiernos de ambas superpotencias aceptaron el reparto global de fuerzas establecido al final de la segunda guerra mundial. La URSS dominaba o ejercía una influencia preponderante en una parte del globo: la zona ocupada por el ejército rojo y otras fuerzas armadas comunistas al final de la guerra, sin intentar extender más allá su esfera de influencia por la fuerza de las armas. Los Estados Unidos controlaban y dominaban el resto del mundo capitalista, además del hemisferio occidental y los océanos, asumiendo los restos de la vieja hegemonía imperial de las antiguas potencias coloniales. En contrapartida, no intervenían en la zona aceptada como hegemonía soviética La delimitación de influencias estaba clara en Europa y en Japón… La disputa por la influencia se manifestaría en los antiguos imperios coloniales, que para1945, en el caso de Asia ya se avizoraban síntomas de desintegración. Como la orientación futura de los nuevos estados poscoloniales no estaba clara, fue en esta zona donde las dos superpotencias siguieron compitiendo en busca de apoyo e influencia durante toda la guerra fría, allí era donde resultaban más probables los conflictos armados que acabaron por estallar (Corea y Vietnam son los más característicos) … La paz se mantuvo durante la guerra fría porque a pesar de la retórica utilizada por ambas parte, ninguna de ellas estaba dispuesta a llegar al enfrentamiento directo, por tanto, una de las premisas durante este periodo era que la coexistencia pacífica entre ambas potencias era posible. … Como ejemplos claros de esta situación tenemos la Guerra de Corea en 1950-53 y la crisis de los misiles en Cuba en 1962. En ambos casos las partes no se arriesgaron a comenzar el enfrentamiento directo porque conocían los riesgos que ello significaba. En el caso de Corea, Estados Unidos participó directamente, mientras que la URSS lo hizo de manera encubierta a través de los Chinos. Esa situación la sabían los norteamericanos, pero se mantuvo en secreto porque se dedujo que lo último que quería Moscú era un enfrentamiento abierto. En la crisis de los misiles en 1962 ambas partes retrocedieron y lograron salir del problema sin verse involucrados en la guerra directa. … La URSS aprendió durante la guerra fría que los llamamientos de Estados Unidos a “hacer retroceder al comunismo” no eran más que propaganda, ya que lo que primaba realmente era el respeto a la esfera de influencia soviética Una vez que la URSS se hizo con armas nucleares, atómica 1949, hidrógeno 1953, ambas superpotencias dejaron de utilizar la guerra como arma política en sus relaciones mutuas, pues era el equivalente a un pacto suicida. Sin embargo, ambas superpotencias se sirvieron de la amenaza nuclear… la confianza de que no se utilizarían parecía estar justificada, pero al precio de desquiciar los nervios de varias generaciones. El ejemplo más significativo es la crisis de los misiles cubanos.Libro: Hobsbawn, Eric, Historia del Siglo XX, Editorial Crítica, Buenos Aires, 1998. Página 229-233

Documento Nº 6 “La Guerra fría fue una pugna por la influencia mundial entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Los dos países emplearon diversos métodos, aunque nunca llegaron a lanzar un ataque directo y total contra sus respectivos territorios. La creación de alianzas rivales, la presentación de ayuda militar y económica a los estados que eran clientes suyos y a los que aspiraban a serlo, una masiva y costosa carrera armamentista, las campañas de propaganda, el espionaje, la guerra de guerrillas, la lucha contra la subversión y los asesinatos políticos fueron los métodos que usaron. La Guerra Fría fue uno de los conflictos más largos de la historia de la humanidad, ya que duró más de setenta años (1917-1991), con algunos períodos en los que disminuyó la hostilidad. Fue también la guerra con mayor alcance de las que ha habido en el mundo: se hizo en todos los continentes del globo, y teniendo en cuenta la carrera del espacio, también se hizo por encima de ellos. Asimismo, fue uno de los conflictos más costosos, no sólo por el número de vidas que se perdieron, sino también por los recursos que se consumió. Al final, la unión Soviética se derrumbó, y el comunismo expiró, al menos la forma de comunismo que existía en dicho país. Pero, como señala Mijail Gorvachov, ambos bandos sufrieron numerosas pérdidas. Estados Unidos perdió muchas vidas y, además, consumió enormes recursos económicos, y los principios democráticos en los que se fundamentaba la nación norteamericana corrieron peligro”. Fuente: Ronald Powaski, La Guerra Fría, Estados Unidos y la Unión Soviética, 1917-1991, Editorial Crítica, Barcelona 2000. Página 9. (El autor de la obra es inglés)
.
Documento Nº 7 “La Guerra Fría presenta tres rasgos principales: una incompatibilidad total entre dos sistemas agrupados alrededor de dos ciudadelas, Estados Unidos, escudo del mundo occidental, y la URSS, defensora de las comunidades socialistas; una imposibilidad de desarrollar hasta el fin la lógica del conflicto, a partir del momento en que los dos sistemas centrales están equipados con armas nucleares; una propensión a utilizar estrategias indirectas para desestabilizar al otro. La Guerra Fría no desemboca, como los conflictos anteriores, en la eliminación del adversario (…)” Fuente: J. Gonzáles, Historia del mundo contemporáneo, Editorial Edebe, Barcelona 2001, página 235. (El autor es español)

Documento 8: La Guerra Fría fue un largo y complejo periodo, entre 1947 y 1991, que cambió la fisonomía de buena parte del planeta. Se trata de un conflicto global de carácter económico, político, ideológico y cultural entre dos bloques antagónicos, liderados respectivamente, por Estados Unidos y por la URSS. La Guerra Fría mantuvo un estado permanente de tensión internacional; la confrontación este-oeste no fue directa, sino que se hizo a través de terceros países en zonas próximas a los límites de ambos bloques.
Fuente: Joaquín Prats, Historia del Mundo Contemporáneo, Editorial Anaya, Barcelona 2002. Página 303. (El autor es español)

viernes, 11 de mayo de 2012

PARA 4TO BERLIN

Berlín, un emblema de la Guerra Fría
El final de la Segunda Guerra Mundial había dejado una tarea pendiente: Alemania había sido dividida en tres zonas de ocupación, cada una de ellas a cargo de uno de los países vencedores. Más tarde se generó una cuarta zona, cuando Gran Bretaña y Estados Unidos cedieron a Francia parte de sus territorios. Berlín, la capital, había quedado en plena zona de ocupación soviética, pero en la Conferencia de Yalta se decidió aplicar dentro de la ciudad la misma distribución que en el conjunto del país. Eso significaba que, en el corazón de la Alemania controlada por los soviéticos, habría una parte de Berlín controlada por los estadounidenses y otra por los británicos (poco después, también por los franceses).
La división de Alemania fue vista inicialmente como una solución transitoria: en algún momento el país debería reunificarse bajo condiciones que fueran aceptables para todos. Pero las discrepancias entre los ocupantes y la llegada de la Guerra Fría hicieron que las cosas avanzaran en la dirección opuesta.
La Unión Soviética y Estados Unidos tenían visiones enfrentadas sobre el futuro del país. Los soviéticos, sensibilizados por una larga historia de agresiones desde suelo alemán, querían una Alemania desmilitarizada y sin industria pesada, básicamente dedicada a la actividad agrícola. Tal como se veían las cosas desde Moscú, solo una Alemania débil pondría a la Unión Soviética a salvo de amenazas. Para los estadounidenses, esa estrategia implicaba repetir los errores del Tratado de Versalles. Tal como se veían las cosas desde Washington, una Alemania próspera y políticamente estable era una condición necesaria para el desarrollo de Europa.
Para complicar aun más la situación, el territorio alemán quedaba en la frontera entre el mundo capitalista y el mundo socialista. Quien controlara ese país podía tener la llave de entrada al otro bloque. A medida que el clima de Guerra Fría se instalaba, la idea de que allí pudiera crearse un estado neutral se hacía menos viable.
Los ocupantes occidentales controlaban en conjunto la mayor parte del territorio alemán, en el que vivían unos 45 millones de personas. En el sector controlado por la Unión Soviética vivían algo menos de veinte millones. El 6 de marzo de 1948, en una reunión en Londres, los tres aliados occidentales declararon su voluntad de fusionar sus zonas y avanzar hacia la creación de un estado independiente. Como primer paso en esa dirección, acordaron incorporar las zonas occidentales al área de aplicación del Plan Marshall. La medida fue interpretada por las autoridades soviéticas como una amenaza para su seguridad.
Los meses siguientes fueron de tensión. La inflación aumentaba cada día y los aliados occidentales querían contenerla mediante una reforma de la moneda. Pero los soviéticos se oponían a la iniciativa y sostenían que, si no se llegaba a un acuerdo, la reforma no podía ser aplicada. En la Conferencia de Potsdam se había pactado una administración conjunta, y eso suponía que las políticas debían ser las mismas en todo el territorio alemán.
La posición soviética era sólida desde el punto de vista jurídico, pero injustificable en términos económicos. En un clima de creciente desconfianza, los aliados occidentales la interpretaron como una maniobra dirigida a obstaculizar la aplicación del Plan Marshall, que exigía la reforma de la moneda como condición para profundizar la ayuda económica.
El 20 de junio de 1948, los aliados occidentales decidieron aplicar la reforma en la zona de Alemania que estaba bajo su control, incluida la porción correspondiente de Berlín. La Unión Soviética denunció la decisión como una violación de los acuerdos de Potsdam, e inmediatamente bloqueó todas las entradas terrestres a Berlín Occidental. La ciudad quedó sin canales de abastecimiento (incluido el suministro de electricidad) y en una situación de debilidad militar: en el sector occidental había unos 6.500 soldados estadounidenses, británicos y franceses, mientras que en Berlín Este había 18 mil soldados soviéticos, respal­dados por otros 300 mil estacionados en Alemania Oriental. La apuesta de Moscú era que Berlín Occidental, privada de suministros e incapaz de defenderse, cayera en sus manos en cuestión de días. Solo para alimentar a sus 2,5 millones de habitantes hacían falta dos mil toneladas diarias de alimentos.
Pero, lejos de entregar la parte occidental de la ciudad, los aliados organizaron un puente aéreo destinado a aprovisionarla. Durante diez meses (del 21 de junio de 1948 al 11 de mayo de 1949) cientos de aviones viajaron incansablemente hasta Berlín para llevar alimentos, combustible, maquinaria, material sanitario y todo lo necesario para su funcionamiento. En los viajes de vuelta se evacuaban enfermos que requirieran cuidados especiales. Se realizaron en total 277.804 vuelos en 324 días. Para recibir esa cantidad de aviones fue necesario construir nuevas pistas, lo que se logró con el trabajo voluntario de 30 mil berlineses. Los tres aeropuertos disponibles (Tegel, Gatow y Tempelhof) fueron el centro de una actividad febril. En un día de tráfico intenso, aterrizaba un avión por minuto. Llegaron a registrarse casi 1.400 vuelos en un solo día.
El puente aéreo se convirtió en un ejemplo de resistencia y heroísmo. La población berlinesa soportó la escasez con entereza y numerosos pilotos murieron en accidentes. Vistas las proporciones que tomaba la operación, los soviéticos amenazaron con derribar a los aviones que volaran sobre Alemania del Este. Pero enseguida comprendieron que un acto semejante hubiera afectado aun más su imagen internacional. El 11 de mayo de 1949, las autoridades de Moscú dieron la orden de suspender el bloqueo. A esa altura habían sido transportadas por aire más de 2,3 millones de toneladas, incluyendo 1,5 millones de toneladas de carbón. El costo económico había sido gigantesco, pero la ciudad no había caído. Los vuelos continuaron con menor intensidad hasta setiembre, para asegurar a Berlín Oeste un stock de suministros que le permitiera resistir episodios similares. Los soviéticos habían perdido la pulseada, pero algo más había ocurrido: Berlín se había convertido en un símbolo.

Imagina que eres un/a habitante de Berlín de esa época y debes explicarle la situación a un pariente tuyo en Blumenau (Colonia alemana en Brasil)
¿Porqué surge el conflicto?
¿Qué temores tiene la población?
¿Cuales son los intereses extranjeros?
Estados Unidos contaba en ese momento con el monopolio de las armas atómicas ¿Pudo usarlas?
¿Qué es lo más llamativo de esta situación?
¿Cómo se origina?

domingo, 6 de mayo de 2012

VIDEO SOBRE GUERRA FRIA


OTAN (NATO)


Los Estados Partes en este Tratado:
Reafirmando su fe en los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y su deseo de vivir en paz con todos los pueblos y todos los Gobiernos;
Decididos a salvaguardar la libertad, la herencia común y la civilización de sus pueblos, fundadas en los principios de democracia, libertades individuales e imperio de la ley;
Deseosos de favorecer el bienestar y la estabilidad en la región del Atlántico Norte;
Resueltos a unir sus esfuerzos para su defensa colectiva y la conservación de la paz y la seguridad
Han convenido en el siguiente Tratado del Atlántico Norte:
Art. 1. Las Partes se comprometen, tal y como está establecido en la Carta de las Naciones Unidas, a resolver por medios pacíficos cualquier controversia internacional en la que pudieran verse implicadas, de modo que la paz y la seguridad internacionales, así como la justicia, no se pongan en peligro, y a abstenerse en sus relaciones internacionales de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza en cualquier forma que sea incompatible con los propósitos de las Naciones Unidas.
Art. 2. Las Partes contribuirán al desarrollo de las relaciones internacionales pacíficas y amistosas reforzando sus instituciones libres, asegurando una mejor comprensión de los principios en que se basan esas instituciones y favoreciendo las co diciones propias para asegurar la estabilidad y el bienestar. Tratarán de eliminar cualquier conflicto en sus políticas económicas internacionales y estimularán la colaboración económica entre algunas de las Partes o entre todas ellas.
Art. 3. A fin de lograr más eficazmente la realización de los fines del presente Tratado, las Partes, actuando individual y conjuntamente de manera continua y efectiva mediante el esfuerzo propio y la ayuda mutua, mantendrán y acrecerán su capacidad individual y colectiva de resistencia al ataque armado.
Art. 4. Las Partes se consultarán cuando, a juicio de cualquiera de ellas, la integridad territorial, la independencia política o la seguridad de cualquiera de las Partes fuere amenazada.
Art. 5. Las Partes convienen en que un ataque armado contra una o contra varias de ellas, acaecido en Europa o en América del Norte, se considerará como un ataque dirigido contra todas ellas y en consecuencia acuerdan que si tal ataque se produce, cada una de ellas, en ejercicio del derecho de legítima defensa individual o colectiva, reconocido por el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, asistirá a la Parte o Partes así atacadas, adoptando seguidamente, individualmente y de acuerdo con las otras Partes, las medidas que juzgue necesarias, incluso el empleo de la fuerza armada para restablecer y mantener la seguridad en la región del Atlántico Norte. Todo ataque armado de esta naturaleza y toda medida adoptada en consecuencia se pondrán inmediatamente en conocimiento del Consejo de Seguridad. Estas medidas cesarán cuando el Consejo de Seguridad haya tomado las medidas necesarias para restablecer y mantener la paz y la seguridad internacionales.
Art 6. A efectos del art. 5 se considera ataque armado contra una o varias de las Partes, un ataque armado contra el territorio de cualquiera de las Partes en Europa o en América del Norte, contra los departamentos franceses de Argelia, contra las fuer zas de ocupación de cualquiera de las Partes en Europa, contra las islas bajo jurisdicción de cualquiera de las Partes en la región del Atlántico Norte al Norte del Trópico de Cáncer o contra los buques o aeronaves de cualquiera de las Partes en la citada región.
Art. 7. El presente Tratado no afecta ni se podrá interpretar que afecte de modo alguno, a los derechos y obligaciones derivados de la Carta para las Partes que son miembros de las Naciones Unidas, ni a la responsabilidad primordial del Consejo de Seguridad en el mantenimiento de la paz y de la seguridad internacionales.
Art. 8. Cada una de las Partes declara que ninguno de los compromisos internacionales actualmente en vigor entre ella y cualquiera otra Parte o cualquier tercer Estado está en contradicción con las disposiciones del presente Tratado y asume la obligación de no adquirir ningún compromiso internacional en contradicción con el Tratado.
Art. 9. Las Partes establecen por la presente disposición un Consejo, en el que cada una de ellas estará representada, para conocer de las cuestiones relativas a la aplicación del Tratado. El Consejo estará organizado de manera que pueda reunirse rápidamente en cualquier momento. El Consejo establecerá cuantos órganos subsidiarios puedan ser necesarios, y en especial establecerá inmediatamente un Comité de defensa que recomendará las medidas apropiadas para la aplicación de los artículos tercero y quinto.
Art. 10. Las Partes pueden, por acuerdo unánime, invitar a adherirse al Tratado a cualquier otro Estado europeo que esté en condiciones de favorecer el desarrollo de los principios del presente Tratado y de contribuir a la seguridad de la región del Atlántico Norte. Cualquier Estado así invitado puede pasar a ser parte en el Tratado depositando su instrumento de adhesión ante el Gobierno de los Estados Unidos de América. Este informará a cada una de las Partes del depósito de cada instrumento de adhesión.
Art. 11. Este Tratado será ratificado y sus disposiciones aplicadas por las Partes conforme a sus preceptos constitucionales respectivos. Los instrumentos de ratificación se depositarán, tan pronto como sea posible, ante el Gobierno de los Estados Unidos de América, quien informará a los Gobiernos de las otras Partes del depósito de cada instrumento de ratificación. El Tratado entrará en vigor entre los Estados que lo hayan ratificado, en cuanto se hayan depositado las ratificaciones de la mayoría de los signatarios, comprendidas las de Bélgica, Canadá, Estados Unidos, Francia, Luxemburgo, Países Bajos y Reino Unido. Y entrará en vigor para los demás signatarios el día del depósito de sus ratificaciones.
Art. 12. Pasados diez años de vigencia del Tratado, o en cualquier fecha ulterior, las Partes se consultarán, a petición de cualesquiera de ellas, con el fin de revisar el Tratado, teniendo en cuenta los factores que afecten en aquel momento a la paz y a la seguridad en la región del Atlántico Norte, incluido el desarrollo de los acuerdos, tanto universales como regionales, concluidos conforme a la Carta de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales.
Art. 13. Pasados veinte años de vigencia del Tratado, cualquier Parte podrá, en lo que a ella concierna, poner fin al Tratado, un año después de haber notificado su denuncia al Gobierno de los Estados Unidos de América, el cual informará a los Go biernos de las demás Partes del depósito de cada notificación de denuncia.
Art. 14. Este Tratado, cuyos textos en francés e inglés hacen igualmente fe, se depositará en los archivos del Gobierno de los Estados Unidos de América. Este Gobierno remitirá copias debidamente certificadas a los Gobiernos de los demás Estados signatarios.
Washington
4 de Abril de 1949

lunes, 23 de abril de 2012


PROPUESTA PROGRAMÁTICA DE HISTORIA
Primer año de Bachillerato - Reformulación 2006
Historia Contemporánea, el mundo de 1945 a nuestros días

Unidad 1 Abordajes de la Historia
  1. Construcción de conceptos históricos. Concepto de Tiempo histórico. Causalidad. Multicausalidad. Cambios y permanencias. Identidad–alteridad.
  2. Herramientas para el estudio de la Historia contemporánea.
  3. Historia, memoria y olvido.

Unidad 2 Modelos hegemónicos en el mundo contemporáneo.
  1. Diferentes modalidades del Capitalismo, desde la segunda postguerra hasta el presente
    1. Plan Marshall
    2. Unión Europea,
    3. Del Estado de Bienestar al neoliberalismo.
  2. Las relaciones internacionales y los principales centros de tensión de la postguerra.
    1. Del mundo en dos bloques a la hegemonía de EE.UU.
  3. Diferentes modalidades del Socialismo:
  1. Construcción y crisis del modelo soviético.
  2. La experiencia socialista China.
  1. A la búsqueda de un nuevo orden internacional a partir de los años 90.
  2. Los avances en la construcción de la democracia y la ciudadanía. El desarrollo de las organizaciones internacionales en defensa de intereses comunes.

Unidad 3 Contrastes en el mundo de hoy
  1. El mundo desarrollado y la sociedad de consumo.
  2. La emergencia del Tercer Mundo.
  3. Conflicto árabe israelí
  4. Cambios y transformaciones del mundo subdesarrollado.
  5. La diversidad del espacio americano. Análisis de la situación de Brasil.
  6. La situación de los Derechos Humanos: del enunciado a la práctica. Formas de discriminación.
  7. El papel de la ciencia, la técnica y la tecnología.

Unidad 4 El impacto de la Globalización
  1. Globalidad y Globalización.
  2. Los procesos de integración regional: avances y retrocesos.
  3. Los cambios en las comunicaciones y el papel de los medios.
  4. Las nuevas formas del trabajo y del empleo.
  5. Movimientos migratorios. Aceptación y rechazo. Cosmopolitismo y nacionalismo.

Unidad 5 Expresiones culturales del mundo de hoy.
  1. La cultura de masas.
  2. Manifestaciones significativas de las artes y el pensamiento en la postguerra, la década del ‘60 y a partir de los años ‘90.
  3. Cambios en las formas de vida, transformaciones en la sensibilidad, las costumbres, la familia y las formas de religiosidad.
  4. Los debates entre la modernidad y la posmodernidad.

Prof Pablo MODERNELL

miércoles, 11 de abril de 2012

Guerra Fría

GUERRA FRÍA
La conciencia de guerra fría y la aparición de un lenguaje ad hoc son anteriores, sin embargo, al bloqueo de Berlín. El 5 de marzo de 1946, Churchill pronunciaba en la Universidad de Fulton, Missouri, una conferencia que se haría célebre por la utilizacíón por primera vez de la expresión telón de acero (en realidad, iron curtain: cortina de hierro) como metáfora de la división de Europa a uno y otro lado de una línea imaginaria que iría de la ciudad de Stettin, en el Báltico, a Trieste, en el Adriático, más allá de la cual se localizarían los países europeos encuadrados en lo que el ex premier británico llamó la esfera soviética. Por esas mismas fechas, George Kennan, embajador norteamericano en Moscú, remitía al Departamento de Estado un largo telegrama de ocho mil palabras defendiendo la adopción por Estados Unidos de una política activa de contención del expansionismo soviético. La llamada doctrina de la contención -o doctrina Truman, como también sería conocida- fue inmediatamente asumida por el presidente norteamericano como eje de una política beligerante en las relaciones Este/Oeste, cuyo objetivo debía ser impedir que la Unión Soviética siguiera ganando posiciones en el tablero mundial. La debilidad de las viejas potencias europeas, evidenciada por Gran Bretaña en su desafortunado papel en la guerra civil griega y en la crisis iraní, obligaba a Estados Unidos, según Truman, a desempeñar un liderazgo que, por lo demás, iba en contra de su tradición aislacionista: "Estoy convencido -afirmó en un discurso ante el Congreso en marzo de 1947- de que corresponde a Estados Unidos sostener a los países libres cuando rechazan someterse a minorías armadas o a presiones externas".
1 ¿Quién es el personaje de la caricatura?
2 ¿Quien se supone que da la orden de “no pasar”?
3 Explica, con tus propias palabras el concepto de “Cortina de Hierro”

 

El nacimiento del Mercado Común Europeo


El nacimiento del Mercado Común Europeo
La idea de crear unos Estados Unidos de Europa que integraran en unas mismas instituciones a pueblos enfrentados durante siglos tiene una larga trayectoria, generalmente vinculada al discurso de las elites de algunos países de Europa occidental. El proyecto cobró un gran impulso entre las dos Guerras Mundiales. La conciencia de que la Gran Guerra había sido una guerra civil europea y el deseo de evitar una catástrofe similar llevaron a algunos intelectuales liberales, como el español José Ortega y Gasset, el francés Julien Benda y el economista británico John M. Keynes, a defender la institucionalización de ese viejo ideal europeísta, renovado por la necesidad de dar respuesta a los nuevos desafíos que Europa tenía planteados: el carácter crónico y devastador del enfrentamiento franco-alemán, el ascenso imparable de Estados Unidos como superpotencia mundial en detrimento de las antiguas potencias europeas y la supuesta amenaza que para la civilización occidental representaba el triunfo del comunismo en Rusia. La celebración en Viena, en 1926, del Primer Congreso Paneuropeo, con participación de dos mil invitados procedentes de veinticuatro países, supuso un hito histórico en la concreción del viejo ideal de los Estados Unidos de Europa, una fórmula que empezaba a resultar familiar a la opinión pública del continente. El teatro vienés en el que tuvo lugar el congreso se adornó para la ocasión con retratos de Kant, Napoleón, Mazzini, Víctor Hugo y Nietzsche, entre otros supuestos precursores de la unidad europea, en su mayoría, escritores y filósofos. Esta curiosa iconografía europeísta muestra tanto la voluntad de alcanzar un prudente equilibrio entre las grandes naciones europeas, como el carácter marcadamente intelectual de aquel movimiento. Tras la Segunda Guerra Mundial, la marcha hacia alguna forma de unión europea se hizo ya irreversible, aunque tardó todavía algún tiempo en concretarse y, sobre todo. en rebasar el ámbito económico. Si el nuevo orden mundial favorecía la creación de organismos supranacionales, la reconstrucción europea hacía especialmente necesaria la coordinación de los esfuerzos colectivos y la adecuada distribución de los recursos disponibles. A tal fin, se creó en 1948 la Organización Europea de Cooperación Económica (OECE), antecedente de la actual OCDE, organismo que debía canalizar con la mayor eficacia y celeridad posible la ayuda norteamericana prevista en el Plan Marshall, y que fue concebido en su origen como una especie de ministerio europeo de economía, encargado de impartir directrices precisas a los gobiernos nacionales (Mammarella y Cacace, 1999, 42). La constitución un año después del Consejo de Europa fue el contrapunto político a la adopción de un sistema de cooperación económica, inicialmente subordinado a la ayuda norteamericana, que marchó en paralelo con la realización del viejo proyecto de una unión política europea. De todas formas, tanto el escaso contenido real de los órganos más representativos del europeísmo político -ya sea el Movimiento Europeo, creado en 1947, o el propio Consejo de Europa-, como las enormes dificultades con que se encontró el intento de crear un sistema de defensa europeo -Comunidad Europea de Defensa- favorecerían un desplazamiento del proyecto comunitario al ámbito económico.
Se perfilaban así las principales líneas maestras de un complicado proceso de integración política y económica que, al cabo de más de medio siglo, está lejos de haberse completado, y cuyos rasgos generales se pueden enumerar de la siguiente forma:
  1. La existencia de dos proyectos de integración, e incluso de dos concepciones de Europa, relativamente diferenciados: el federalista, que hacía hincapié en la naturaleza política e institucional de la unión europea, y el llamado funcionalista, que hacía de la economía el motor de la unificación.
  2. La importancia decisiva del eje franco-alemán en todo el proceso de construcción de la unión europea y, al mismo tiempo, el papel marginal desempeñado por el Reino Unido, cuya incorporación al proyecto fue tardía e incompleta.
  3. La relación ambivalente que ha existido, desde el principio, entre la Comunidad Europea y Estados Unidos, pues si, en un primer momento, el proyecto era inseparable de la política norteamericana de contención del comunismo, la unión europea fue creciendo como un espacio relativamente autónomo ante los grandes polos de poder económico, militar y político de la Guerra Fría.
La Europa comunitaria, tal como la entendió, por ejemplo, el presidente francés Charles de Gaulle, debía preservar la independencia del viejo continente frente al expansionismo norteamericano y su enorme potencial económico, tecnológico y cultural. En gran medida, el doble veto francés al Reino Unido en los años sesenta se justificaría por las suspicacias de De Gaulle ante un país cuya supuesta subordinación a los intereses norteamericanos podía desnaturalizar gravemente el proyecto europeo. Fue, precisamente, un antiguo colaborador del general De Gaulle en los duros tiempos de la Segunda Guerra Mundial, el economista Jean Monnet, el principal artífice d la futura Comunidad Económica Europea. Ministro de Comercio francés en la inmediata posguerra, Monnet sentó las bases de la reconstrucción de la economía francesa participó decisivamente en la elaboración del Plan Schuman, que toma su nombre del presidente francés Robert Schuman y que dio origen en 1951 a la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) formada por Francia, Bélgica, Holanda, Luxemburgo, RFA e Italia, y primer paso hacia una unión aduanera de estos seis países. La negativa del Reino Unido a incorporarse a la CECA y la coincidencia en este proyecto de Francia y Alemania Federal estaban cargadas de simbolismo. En 1956, Jean Monnet, que había presidido la CECA en sus tres primeros años de existencia, impulsó la creación de un comité para el nacimiento de unos Estados Unidos de Europa. Pero sus convicciones europeístas no tardaron en chocar con la resistencia de los principales líderes europeos, partidarios de un planteamiento más prudente y pragmático, por lo que la unión política se fue desarrollando a remolque de una progresiva vertebración económica. La fecha clave para esta última sería el año 1957, con la firma del Tratado de Roma por los seis países miembros de la CECA. Con la creación de la Comunidad Económica Europea o Mercado Común, tal como se denominó en sus primeros años, surgía una gran potencia económica y demográfica, que había superado con éxito la fase de reconstrucción de las economías nacionales y emergía con fuerza, gracias a su renovado dinamismo industrial y tecnológico, frente a las superpotencias mundiales. Se instauraba así una Unión aduanera que iba acompañada de una política comercial común y de la libertad de circulación de bienes, servicios, capitales y trabajadores. El Tratado de Roma tenía también una vertiente política e institucional: se creaba un Parlamento Europeo, que hasta 1979 sería elegido por los parlamentos nacionales, y un Tribunal de Justicia que debía velar por el cumplimiento del tratado. Al mismo tiempo, se ponía en marcha el EURATOM (Comisión para la Energía Atómica Europea) con el fin de coordinar la investigación de los países miembros de la CEE en un ámbito crucial para el desarrollo tecnológico e industrial como era la energía atómica.
En 1959, es decir, dos años después de la firma del Tratado de Roma, un grupo de países europeos liderados por Gran Bretaña creó la EFTA (European Free Trade Association) como alternativa al recién constituido Mercado Común. Se trataba, como en este caso, de integrar las economías de los países miembros en un espacio de libre comercio de grandes dimensiones, pero disperso, formado inicialmente por Gran Bretaña, Dinamarca, Noruega, Suecia, Portugal, Austria y Suiza, a los que en 1961 se incorporó Finlandia y en 1969, Islandia. El proyecto tenía objetivos menos ambiciosos que el Mercado Común, cuyo éxito puso rápidamente en crisis la confianza en la EFTA como contrapeso comercial a la Europa de los Seis, que a partir de los años setenta se convirtió definitivamente en el núcleo vertebrador de una unión económica y política del viejo continente.
Emilio La Parra López y Juan Francisco Fuentes - Historia Universal Del Siglo 20

La Europa Comunitaria. Ampliaciones y reformas estructurales del Acta Única a la Unión Europea

La primera ampliación de las Comunidades Europeas (instituidas por el tratado de Roma en marzo de 1957) tuvo lugar a principios de los años setenta. La Europa de los seis (Francia, Alemania, Holanda, Bélgica, Luxemburgo e Italia) se convirtió en la La Europa de los nueve tras la incorporación, en 1972, de Gran Bretaña, Irlanda y Dinamarca. Esta ampliación al norte fue posible gracias al cambio de actitud de Francia con respecto a Gran Bretaña coincidiendo con la llegada de Pompidu a la presidencia de la república, la Francia del General de Gaulle había vetado dos veces la incorporación de Gran Bretaña) y a la voluntad general de los demás Estados miembros de seguir avanzando en la construcción europea vinculando en dicho proceso a nuevos países. Dichos planteamientos habían sido formulados en la cumbre comunitaria de La Haya (12/69) donde, además de fijarse el objetivo de profundizar en el campo económico y monetario, los dirigentes comunitarios aprobaron también esta primera ampliación que señalaba su voluntad política de terminar con la “pequeña Europa”. Al comenzar los años ochenta, iniciaban el proceso de una segunda ampliación. El primer país de la Europa meridional en cerrar su proceso de integración fue Grecia que quedaba plenamente integrado el 1 de julio de 1981. Sólo cinco años después, el 1/1/1986, era completada esta segunda ampliación con la incorporación de España y Portugal. Con estas incorporaciones al sur, lograba reequilibrarse desde el punto de vista geográfico, con Francia en el centro neurálgico de la misma. Al mismo tiempo, servía para constatar la consolidación del sistema democrático y parlamentario en esta parte de Europa occidental.
Martín de la Guardia, Ricardo / Pérez Sánchez, Guillermo; El Mundo en transformación.

  1. ¿Cuál concepción (la de unión política, la de unión económica, o ambas) prevaleció en la construcción de la Unión Europea?
  2. ¿Porqué Estados Unidos no puso trabas a la integración europea?
  3. ¿Cómo se explica el éxito de la Comunidad Económica Europea frente al EFTA?
  4. Busca en el manual las condiciones exigidas por la CEE para el ingreso de nuevos países